LA FABRICA DE HISTORIAS JEROME BRUNER PDF

Shelves: narrative , psychology This was an interesting investigation into the ways stories profoundly permeate and shape our lives. The most compelling chapter for me was the one on the storied nature of selfhood which explores how we use our uniquely human capacity to narrate for the purpose of creating and recreating our identities. Bruner notes that good stories and functional self-narratives share many essential elements: plotline continuity, organizing goals, obstacles to overcome, turning points, opportunities for This was an interesting investigation into the ways stories profoundly permeate and shape our lives. Bruner notes that good stories and functional self-narratives share many essential elements: plotline continuity, organizing goals, obstacles to overcome, turning points, opportunities for growth, and overall coherence. Stories have the ability to meaningfully integrate all of these things at once. I recommend it to anyone interested in the relevance of narrative to human psychology.

Author:Zuramar Maular
Country:Zambia
Language:English (Spanish)
Genre:Relationship
Published (Last):12 December 2014
Pages:261
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ISBN:668-4-44314-158-3
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Labov, excelente lingista, se interesaba sobre roda en el lenguaje de la narrativa, pero tambin se ocupaba de sus usos. Al igual gue Aristteles, vela en el relato el medio para comprender y llegar a pactar con lo gue es inesperado, poco agradable. El hecho de que este clsico de los anos sesenta se haya vuelto a publicar recientemente con comentarios uno de los cuales es mo como nmero nico delJoumalofNarrative and Life Hstory.

Este inters no ha dejado para crecer durante las dos ltimas dcadas, y se ha concentrado sobre todo en la capacidadde la forma narrativa de modelar nuestros conceptos de realidad y legitimidad. Inclusive hubo un "viraje narrativo", guiado en gran medida por los historiadores, con mucha frecuencia en polmica con las descripciones sociolgicas impersonalizadas y con las marxistas del pasado. En el mbito de lengua inglesa, la invitacin a volver a la historia narrativa lleg de estudiosos como Hayden White, Sima n Schama y Arthur Danro: en Francia, de historiadores de la escuela de los Annales como Georges Duby y Francois Furer.

Pero, como veremos, el viraje narrativo tambin influy en muchos otros campos. Acaso fue un resultado de la desilusin provocada por la historiografa, la sociologa y la antropologa, impersonales y estereotipadas? O ms bien una respuesta a la enorme suma de sufrimientos y desconsuelo personal del siglo ms destructivo ele la historia humana? Tambin el estudio de la autobiografa sufri este viraje: la autobiografa concebida no simplemente como la descripcin de las vidas "representativas" de una era, sino como expresin de la condicin humana en determinadas circunstancias histricas.

Trataremos este tema en un captulo posterior. Es algo que vale la pena leer. Tambin los antroplogos comenzaron a recurrir a las biografas para comprender de qu modo se deviene un zuni o un lcwakiuti. La "nueva" antropologa, en especial la estadounidense, y acaso en polmica contra el esrructuralisrno impersonal de Lvi-Srrauss, lleg a interesarse en la relacin "cultura-personalidad" con un acercamiento personal antes que institucional.

Si en un inicio sus estudios cargaban con la pesada impronta de la teora freudiana, con el tiempo llegaron a dar espacio a la cuestin ms general del modo en que los seres humanos crean significado en el marco de su propia cultura. Malinowski se convirti en un hroe. Margarer Mead y Rurh Benedicr se hicieron bese sellers. Su antropologa no se ocupaba solamente de las instituciones, sino de la gente que vive su vida.

Su antropologa narraba los relatos que las personas les hacan, ubicndolos en gneros comprensibles. La antropologa, para decirlo con Clfford Geerrz, se volvi interpretativa. Los libros que marcan una poca como las decisiones que marcan una poca en el mundo del derecho muchas veces son tiles porque sealan las fechas a partir de las cuales calcular los cambios.

Uno de estos libros fue publicado compilado por W. Mirchell con el ttulo On Narratiue Chicago, Universiry of Chicago Press, ; se trata de una recopilacin de artculos de eminentes historiadores, todos interesados en el nuevo viraje. El estudio de la narrativa se haba vuelto un campo independiente que tena por objeto su naturaleza, sus usos, su alcance. No somos muy buenos para comprender de qu modo el relato explciramenre "transfigura lo banal". Lo que sabemos inruitivamenre basta para hacernos afrontar las rutinas familiares, pero nos brinda mucho menos auxilio cuando tratarnos de comprender o explicar lo que esramos haciendo, o de someterlo a un deliberado control.

Es como la facultad, celebrada por Jean Piaget, que desde pequeos nos hacer captar ingenuamenre las categoras de espacio y nmero. Para que superemos esta inruitividad implcita parece hacer falta una especie de impulso externo, alguna cosa que nos haga subir un escaln.

La narrativa se volvi casi simblica: el instrumento de los oprimidos para combatir la hegemona de la elite dominante y de sus expenos; el modo de narrar su propia historia de mujer, de miembro de un grupo tnico, de desposedo. Tal populismo narrativo refleja, por cierto, la nueva poltica de la identidad; pero, como veremos, es slo una parte del todo. Una cosa se hiz. Paids Ibrica.

AT 17 Por qu no existen otros precedenres de este impulso Ser porque los principios que estn en la base de la narrativa son tan difciles de aferrar y de formular? Acaso as sea. O bien tenemos alguna razn para evitar el problema, prefiriendo convivir con nuestras vagas intuiciones? Claro est que no han faltado los genios que se ocuparon del tema, aunque hayamos tenido una tendencia a ignorarlos como a seres demasiado abstrusos o demasiado sutiles, como Aristteles, cuya Potica abunda en intuiciones sorprendenres aun para el lector contemporneo.

Por qu a los estudiantes no les resulta conocida su peripteia tanto como la menos mgica idea geomtrica de la hipotenusa de un tringulo rectngulo? Pero no toda expectativa desmentida es buena para una peripteia. Acaso el anlisis aristotlico de las condiciones para que una peripteia funcione es menos til que la definicin pitagrica de la hipotenusa como una lnea que intersecta otras dos lneas que forman entre s un ngulo recto y cuyo cuadrado es igual a la suma de los cuadrados de las otras dos?

Yentoncespor qu recitamos mecnicamente Pitgoras a los alumnos de la primaria, mientras hacemos silencio acerca de lo que Aristteles tiene para decir sobre la narrativa? Nos ocuparemos un poco de las finezas de la peripteia. IR Tal vez no sea solamente el carcter sutil de la estructura narrativa lo que nos impide dar el salto desde la intuicin a su comprensin explcita: algo que inclusive va ms all del hecho de que la narrativa es ms nebulosa, ms difcil de capturar. Ser tal vez porque en cierto sentido el narrar no es inocente, por cierto no tan inocente como la geometra, porque est rodeado por un cierto nimbo de malevolencia o inmoralidad?

Por ejemplo, en cierto modo est bien desconfiar de una historia demasiado bella. Puesto que los relatos, quiz en contra de la lgica o la ciencia, tienen en conjunto la apariencia de ser demasiado sospechosos de segundas intenciones, de abrigar una finalidad especfica y, en especial, de malicia. Tal vez esta sospecha est justificada.

De hecho, los relatos seguramente no son inocentes: siempre tienen un mensaje, la mayor parte de las veces tan bien oculto que ni siquiera el narrador sabe qu inters persigue.

Por ejemplo, los relatos siempre empiezan dando por descontado e invitando al lector u oyente a dar por descontado e! Consejo de Instruccin" puso fin a la segregacin racial. Llegados a este punto, la peripteia desconcierta las expectativas: es un lobo disfrazado de abuela, o, en Arkansas, la milicia del gobernador Faubus bloquea la entrada a la escuela. Acaso la sabidura popular reconoce que es mejor dejar que el mensaje normativo quede implcito, antes que correr e!

Querra la Iglesia que los lectores de! As, los tericos de la literatura acostumbran decir, por ejemplo, que los trminos de la narrativa literaria slo significan, no denotan en e!

En todo caso, sin importar el origen de nuestra singular reticencia, raramente nos preguntamos qu forma se le impone a la realidad cuando le darros los ropajes del relato.

La de Pave! Vase, de Frege, "Su senso e riferirnen ro" en: La struttnra logica del lillguaggio, al cuidado de Andre Boromi, Miln, No importa que todos sepamos, por ejemplo, que el mundo de los bellos cuentos est poblado por protagonistas de voluntad libre, dorados de un coraje o de un miedo o de una malevolencia idealizados a contrapelo de la intuicin, y que para realizar sus intentos deben afrontar obstculos sobrenaturales o, tambin, sobrenaturalmente ordinarios.

No importa que inclusive sepamos -una vez ms, por as decir, implcitamente- que el mundo real no es as "de verdad", que existen convenciones narrativas que gobiernan el mundo de los relatos. De hecho, seguimos aferrados a esos modelos de realidad narrativos y los usamos para dar forma a nuestras experiencias cotidianas. Recuerdo mi regreso a Nueva York de una visita a Europa, poco ms de un mes despus del estallido de la Segunda Guerra Mundial, en un barco que haba zarpado en Bordeaux con una carga bastante variopinta de expatriados norteamericanos que volvan a casa.

Dado que durante los diez das que dur la travesa haba vivido entre gente desesperada -familias que se separaban para salvarse, comerciantes que LOS USOS DEL RELATO haban tenido que abandonar sus empresas, refugiados que huan de los nazis- no pude evitar que me impactara, ya entonces, nuestra persistente tendencia a ver que la vida imira al arte. Porque yo tambin haba recurrido a la narrativa en mi interpretacin de ese viaje: la travesa del Shaumee como otra traduccin a la realidad del libro del xodo!

Esta capacidad que tiene el relato de modelar la experiencia no puede ser atribuida simplemente a un ensimo error en el esfuerzo humano por dar un sentido al rnun-! Tampoco debe ser dejada sin ms al filsofo de escritorio, que se ocupa del dilema secular de cmo los procesos epistemolgicos llevan a resultados ontolgicos vlidos esto es, cmo la mera experiencia nos hace arribar a la verdadera realidad.

Al tratar la "realidad narrativa", nos gusta invocar la clsica distincin de Gottlob Frege entre "sentido" y "referencia": el primero es connotativo; la segunda, denotativa. La ficcin literaria -nos gusta decir- no se refiere a cosa alguna en el mun-.

Y sin embargo es jusramente ese sentido de las cosas, que a menudo deriva de la narrativa, el que hace posible a continuacin la referencia a la vida real.

Es ms, nosorros nos referimos a acontecimientos, objetos y personas por medio de expresiones que los colocan ya no simplemente en un mundo indiferente, sino antes bien en un mundo narrativo: "hroes" que condecoramos por su valor", "contratos violados" en los que una parte no "actu de buena fe", y cosas semejantes.

Podemos referirnos a los 22 hroes y a los contratos violados can slo en virtud de su preexistencia en un mundo narrativo. Tal vez Frege tena la intencin de decir es ambiguo al respecto que el sentido rambin brinda un medio para dar una forma experimental e inclusive para hallar aquello a lo que uno se refiere: as como Mr.

Micawber, fruto de la fantasa de Dickens, nos induce a ver a ciertas personas de la vida real bajo una luz nueva y distinta, o acaso a buscar tambin otros Micawber. Pero me estoy adelantando. Por el momento slo intento afirmar que la narrativa, incluso la de ficcin.

Este proceso de "construccin de la realidad" es tan rpido y automtico que muchas veces no nos percatamos de l, y lo redescubrimos con un shock de reconocimiento o nos negamos a descubrirlo exclamando: "itonteras posrnodernas! Los significados narrativos llegan a imponerse por sobre los referentes de historias presumiblemente verdaderas, hasta en el derecho, como en el caso del "delito de atraccin", ilcito que subsiste cuando -supongamos- una persona es inducida a una situacin peligrosa por una tentacin irresistible creada por otra persona.

De all, y en virtud de una resolucin judicial, su piscina descubierta se transforma, de lugar de inocente esparcimiento familiar, en un peligro pblico y ustedes son los responsables. Tentacin irresistible? Y bueno, no podemos definirla con precisin absoluta, pero podemos ilustrarla con una lnea de antecedentes judiciales que relatan historias a las que se presume similares.

Hasta los LOS.

LOS PINCHES TIRANOS PDF

Bruner, J. (2003). La Fábrica de Historias

Labov, excelente lingista, se interesaba sobre roda en el lenguaje de la narrativa, pero tambin se ocupaba de sus usos. Al igual gue Aristteles, vela en el relato el medio para comprender y llegar a pactar con lo gue es inesperado, poco agradable. El hecho de que este clsico de los anos sesenta se haya vuelto a publicar recientemente con comentarios uno de los cuales es mo como nmero nico delJoumalofNarrative and Life Hstory. Este inters no ha dejado para crecer durante las dos ltimas dcadas, y se ha concentrado sobre todo en la capacidadde la forma narrativa de modelar nuestros conceptos de realidad y legitimidad.

AYYAPPA SWAMY SARANU GOSHA IN PDF

La fábrica de historias: derecho, literatura, vida

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