WERNER JAEGER ARISTOTELES PDF

Life[ edit ] Jaeger was born in Lobberich , Rhenish Prussia. He attended school at Lobberich and at the Gymnasium Thomaeum in Kempen. Jaeger studied at the University of Marburg and University of Berlin. He received a Ph. His habilitation was on Nemesios of Emesa in

Author:Toshakar Shakarisar
Country:Bahrain
Language:English (Spanish)
Genre:Technology
Published (Last):15 September 2010
Pages:472
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ISBN:741-5-87040-785-1
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H a sido preciso hacer nuestra traduccin de acuerdo con la versin inglesa, por contener sta no pocas mejoras y adiciones hechas por el propio autor sobre la prim itiva edicin alemana. A su vez, esta versin espaola ha merecido la atencin directa del profesor Ja eg er, que ha hecho ciertas correcciones y aadido ciertos datos nuevos, as como dos importantsimos apndices: el prim ero sobre El origen y la evolucin del ideal filosfico de la vida y el segundo sobre Diocles de Caristo, un nuevo discpulo de Aristteles.

A diferencia de la edicin alemana, en que los textos griegos aparecan sin su versin respectiva, en la nuestra aparecen todos traducidos; esta traduccin se ha hecho siguiendo la inglesa del Jow ett Copyright Futid y de la O xford University Press; la tra duccin al ingls del testamento de Aristteles, publicada po r la Loeb Classical Library, se debe a R.

Hicks, y la de las citas de Jm blico al propio R ich ard Robinson. No trata de hacer una exposicin sistemtica, sino de analizar los escritos de Aristteles para descubrir en ellos las huellas medio borradas de la marcha, de su espritu. Su armazn biogrfica tiende simplemente a hacer ms palpable el hecho de que la masa anteriormente indiferenciada de sus obras se reparte en tres perodos distintos de evolucin.

D ebi do a la cortedad del material es el cuadro que as obtenemos naturalmente fragmentario; no obstante, dan sus lineas generales un panorama suficientemente claro de la ndole intelectual de Aristteles y de las fuerzas que inspiraron su pensamiento. Ante todo representa esto una ganancia para la historia de los proble mas filosficos y de sus orgenes.

La intencin del autor no es, sin embargo, hacer una aportacin a la filosofa sistemtica, sino proyectar luz sobre aquella parte de la historia del espritu grie go conocida bajo el nombre de Aristteles.

La literatura aparecida desde entonces no es muy importante por lo que respecta a Aristteles mismo, y me he limitado a mencionarla en la medida en que he aprendido algo de ella o me veo obligado a discrepar de ella. En vano buscar el lector los resultados ni siquiera de investigaciones anterioresy cuando se reducen a repre sentar cambios sin importancia de opinin o de forma; tales cosas no tienen nada que ver con el desarrollo de un espritu.

Menos an es mi propsito analizar todos los escritos de Aristteles por el inters propio de cada uno, ni llevar a cabo un examen mi croscpico de todas sus capas. Para concluir expreso mi ms profundo agradecimiento al edi tor, que afront animosamente el considerable riesgo de publicar este libro, a pesar de lo desfavorable de los tiempos.

Berln, Pascua de E L P R O B LE M A r is t t e l e s f u e el primer pensador que se forj al mismo tiempo que su filosofa un concepto de su propia posicin en la historia; con ello fu el creador de un nuevo gnero de concien cia filosfica, ms responsable e ntimamente complejo. Fu el inventor de la idea de desarrollo intelectual en el tiempo, y vi incluso en su propia obra el resultado de una evolucin ex clusivamente dependiente de su propia ley.

En el curso de su exposicin presenta dondequiera sus propias ideas como la con secuencia directa de la crtica que hace de sus predecesores, especialmente de Platn y su escuela. Era, por consiguiente, filosfico y aristotlico a la vz seguirle en esto, y tratar de entenderle por medio de los supuestos partiendo de los cuales haba construido sus propias teoras. Tales intentos no nos han dado, sin embargo, una viva visin de la ndole individual de su filosofa; lo que no puede sorpren der al fillogo, que no est acostumbrado a servirse de los juicios de un escritor acerca de s mismo como de un documento obje tivo, ni a sacar de ellos sus patrones de medida.

Especialmente intil result el juzgar a Aristteles, como se ha hecho realmente, por su manera de entender a sus predecesores, como si hubiera habido jams un filsofo capaz de entender a sus predecesores en este sentido. A buen seguro que slo puede haber un patrn de medida positivo para apreciar la obra personal de Aristteles, pero no es la forma en que l critica a Platn, sino la forma en que platoniza l mismo pues tal es lo que significa filosofar para l.

Por qu imprimi al conocimiento esta especial direc cin no puede explicarse simplemente por la historia anterior a l, sino tan slo por su propio desarrollo filosfico; justo como tampoco l mismo deriv sencillamente la posicin de Platn en la historia del pensamiento griego de la de sus predecesores, sino que la explica como el resultado de la confluencia de estas in- 11 A R IST O T E LE S fluencias histricas y de la propia originalidad creadora de su maestro.

Si al tratar del proceso intelectual queremos conceder todo su peso al elemento creador- y original de las grandes indi vidualidades, ser menester que completemos la tendencia general del tiempo con el desarrollo orgnico de la personalidad de referencia. La finalidad es, ensea, conocer la forma y la entelequia por medio de los estadios de su desenvolvimiento.

T a l es la nica va por la que cabe intuir directamente la ley que rige una estructura intelectual. Como dice l mismo al principio de sus lecciones sobre los estadios preliminares de la vida pol tica, ni aqu ni en parle alguna llegaremos a ver bien en el interior de las cosas, a menos que las veamos realmente crecer desde sus comienzos.

Es una de esas casi incomprensibles paradojas en que abunda la historia del conocimiento humano el que jams hasta ahora se haya aplicado el principio del desarrollo orgnico a su creador, si exceptuamos unos pocos esfuerzos que, aunque apreciables, fueron demasiado parciales y por ello no ejercieron influencia. No hay exageracin en decir que en un tiempo en que se ha amontonado toda una literatura sobre el desarrollo intelectual de Platn, apenas alguien habla del de Aristteles y casi nadie sabe nada sobre 1.

La verdad es que nuestra negligencia en aplicarle el punto de vista evolucionista ha venido a pasar por un signo de lo que le diferencia objetivamente de Platn. Mientras que la historia del desarrollo intelectual de este ltimo amenaza con ir gradualmente cegndonos para el impulso cons tructivo que constituye uno de los elementos bsicos de su pen sar, nos hemos acostumbrado a mirar casi como una seal de estupidez filosfica el indagar la cronologa y el desarrollo de la doctrina de Aristteles y las fuentes de la misma.

Pues, pensa mos, la mnada, que lleva intemporalmente dentro de s el germen de todas las particularidades, es justamente el sistema. La principal razn de que no se haya intentado hasta ahora estudiar el desarrollo de Aristteles es, brevemente dicho, la idea escolstica de su filosofa como un sistema esttico de conceptos. E L PR O BLEM A Sus intrpretes fueron maestros consumados en su aparato dia lctico, pero sin experiencia personal alguna de las fuerzas que haban inspirado su mtodo de investigacin, o de su caracters tica combinacin de sagaz y abstracta apodctica con vivaz y orgnico sentido de la forma.

El espirilualismo de Aristteles est impregnado xle una visin intuitiva ele la realidad. El es tricto rigor de sus demostraciones es tan slo la cadena salvadora con que el siglo iv refrenaba sus desbordantes energas. La in comprensin de este punto se remonta a la separacin de las partes ms especficamente filosficas de su doctrina, la lgica y la metafsica, con respecto a los estudios referentes a la realidad emprica, separacin que qued consumada por los tiempos de la tercera generacin del Perpatos.

Los servicios prestados ms tarde por la lnea de comentaristas que empieza con Andrnico siglo i a. Apegndose a la letra de la tradicin, sobrepa saron con mucho a los mseros sucesores de Teofrasto y Estratn en rigurosidad de la comprensin filosfica. Pero ni siquiera ellos fueron capaces de restaurar el espritu original. No exista un firme progreso de las ciencias naturales y humanas capaz de educarles debidamente, ni por consiguiente nada de aquella fe cunda accin recproca entre experiencia y pensamiento de que las ideas especulativas de Aristteles haban sacado su flexibili dad y su poder de adaptacin.

Desde entonces no ha habido solucin de continuidad en nuestra idea de Aristteles. Sin una sola interrupcin sigue la tradicin oriental a la de los comenta ristas, y el aristotelismo occidental al oriental. Cada uno de ellos ejerci un efecto educativo sobre su edad que puede estimarse demasiado, pero su caracterstica peculiar es justo ese escolasti cismo puramente conceptual que ya haba cerrado al mundo antiguo el camino de una viviente inteligencia de Aristteles.

Se era incapaz de lomar su filosofa como el producto de su singu lar genio operando sobre los problemas que le planteaba su edad, y as concentr la atencin en la forma en que ella se expresaba, sin sospechar siquiera cmo haba llegado a ser la que era. Simul tneamente se haba perdido una de las principales fuentes para el conocimiento de su desarrollo, los dilogos y cartas, de lo que el nico culpable haba sido la actitud tradicional.

Esta A R IS T O T E L E S haca imposible todo acceso a su personalidad V as sucedi que el nuevo amor por la Antigedad que suscitaron los humanistas no produjo cambio alguno en lo referente a Aristteles, singu larmente por considerarse a ste como el prncipe del escolasti cismo medieval, que era igualmente despreciado de todo punto por Lutero y los humanistas.

Aristteles es la nica gran figura de la filosofa y la literatura antigua que no ha tenido jams un renacimiento. Todos saban que era una potencia con la que haba que contar y una de las bases del mundo moderno, pero pas de ser una tradicin, si no por otras razones, por la simple de que incluso pasados los das del Humanismo y la Re forma siguieron los hombres necesitando an demasiado de su contenido.

Tanto Melanchthon como los jesutas edificaron su teologa sobre la M etafsica. Maquiavelo sac sus reglas de la Poltica y los crticos y poetas franceses las suyas de la Potica.

Moralistas y juristas se apoyaron en la Etica y todos los filsofos hasta Kant, y an ms ac, en la lgica. Por lo que respecta a los fillogos, lo que les impidi penetrar hasta la forma interna del pensamiento de Aristteles, no es tanto un inters excesivo por el contenido, cuanto el estrecho y superficial concepto de la prosa literaria antigua que volvieron a introducir los humanistas.

Los fillogos han hecho penetran tes estudios de los escritos conservados y tratado de fijar el texto. Mas a la nueva sensibilidad para el estilo le resulta est ticamente ingrato el estado de imperfeccin en que han llegado hasta nosotros. Se les juzg, pues, con el criterio de la obra literaria, del que constantemente se burlaban por ser enteramente ajeno a su naturaleza.

Ingenuamente se comparaba el "estilo" de los dilogos de Platn, y el resultado era perderse de entu siasmo por el maravilloso arte de los ltimos. Empleando toda suerte de medios discursivos, declarando apcrifos los pasajes perturbadores y transponiendo frases o libros enteros, trataban de forzar a los escritos de Aristteles a entrar en la forma de manua les legibles.

L a razn de ser de esta clase de crtica era la incomprensin de esa forma provisional, que siendo de todo punto caracterstica de la filosofa de Aristteles, constituye el inevitable punto de partida de toda inteligencia histrica del mismo. Hasta en el caso de Platn ha sido frecuentemente pa- EL P R O B LE M A sacia por alto durante largos perodos la importancia de la orma para la inteligencia de su peculiar manera de pensar; en especial estn siempre propensos los filsofos especialistas y los estudiantes de literatura a considerarla como algo literario, ca rente de toda real significacin para Platn mismo, a pesar del hecho de ser algo nico en la historia de la filosofa.

Actual mente, sin embargo, saben la mayora de las personas que el estudio de la evolucin de la forma de sus escritos es una de las principales claves para alcanzar una inteligencia filosfica de l. Tratndose de Aristteles, siguen dedicndose, en cambio, ex clusivamente al contenido, por la suprema razn de que suponen que "no tiene forma alguna". La estrecha idea que de lo que constituye la forma literaria tenan los retricos de la poca helenstica, estuvo a punto de privarnos de los tratados, y es efectivamente responsable de la desaparicin de los escritos de los estoicos y epicreos.

Tan pronto como abandonamos esa idea, surge naturalmente la cuestin del desarrollo histrico, pues es absolutamente imposible explicar el peculiar estado en que se encuentran los escritos conservados sin hacer la suposicin de que contienen las huellas de diferentes estadios de una evolu cin.

Un anlisis de los tratados nos conducira de suyo a la misma conclusin, que confirman aun los fragmentos de sus perdidas obras literarias. El principal propsito de este libro ser, por consiguiente, mostrar por vez primera, y mediante los fragmentos de las obras perdidas y el anlisis de los tratados ms importantes, que en su raz hay un proceso de desarrollo. Fu, efectivamente, partiendo de la interpretacin de estos docu mentos, emprendida con vistas a una edicin de la M etafsica, como surgi la presente obra.

La crtica filolgica est aqu, sin embargo, directamente al servicio de la investigacin filosfica, pues lo que nos importa no es tan slo la condicin externa de los escritos en cuanto tal, sino tambin lo que esta condicin nos revela sobre la fuerza motriz del pensamiento de Aristteles.

Por aquel tiempo era un joven de unos 17 aos. Estos conocidos hechos han llamado demasiado poco la aten cin. Que un hombre de un talento tan profundamente ori ginal haya permanecido durante un perodo tan largo bajo la influencia de un extraordinario genio de naturaleza totalmen te distinta, y se haya desarrollado enteramente a su sombra, es un hecho sin paralelo en la historia de los grandes pensadores, y quiz de todas las personalidades independientes y creadoras. No hay signo ms seguro del poder de asimilacin de un disc pulo, ni al mismo tiempo de lo fuerte y lo seguro de su instinto creador, que su relacin con un gran maestro a quien dedica su juvenil afecto.

La fuerza espiritual e impersonal que opera a travs de un maestro semejante pone en libertad, refrenndo los, los talentos del discpulo y hace madurar a ste hasta que es capaz de pisar sobre sus propios pies. T al fu el desarrollo inte lectual de Aristteles. Fu su experiencia del mundo de Platn lo que le capacit para partir hacia el suyo propio. Fu la unin de ambos lo que di a su intelecto la maravillosa fuerza, agilidad 1 La carta se menciona en la Vita Marciana Rose, Aristotelis Fragmenta, p.

J43, 1. La cifra 17 no aparece en el pasaje, pero se la relacion con l por lo menos desde la poca de los bigrafos alejandrinos, cf. Descender de aquel nivel hubiera sido, por consiguiente, hacer girar hacia atrs la rueda del destino.

Hasta el mismo da de hoy, se ha considerado frecuentemente la relacin filosfica de Aristteles con Platn semejante a la de un moderno filsofo universitario con Kant. Esto equivale a decir que de una manera mecnica acept ciertas partes de la doctrina de su maestro y rechaz otras. La excepcionalidad de Platn y su modo pintoresco de filosofar dieron naturalmente lugar a la sospecha de que Aristteles no haba acertado a enten der a su arquetipo.

Se supuso que haba pasado por alto lo que haba en Platn de mtico, plstico e intuitivo; y que por haber hecho caso omiso de estos fundamentales aspectos, sus crticas parecen errar casi siempre el blanco.

Siendo exclusivamente abstractas, entraaban en realidad un trnsito a otro gnero fietpaots ele; aW. Qu acusaciones ms miopes y mezquinas! Evidente es por ms de un pasaje que Aristteles se haba dado perfecta cuenta de dichos rasgos del pensamiento de Platn antes de empezar a criticarlo.

Cmo sera posible que los hubiese ignorado el fun dador de la psicologa y de su aplicacin a los procesos intelec tuales y estticos? Fu precisamente Aristteles el primero que caracteriz, en concisas pero expresivas palabras, los elementos poticos y profticos que los modernos creen haber sido ls pri meros en descubrir en Platn; y su definicin de la ndole est tica de los dilogos es mejor que la mayora de las de los ltimos.

No es necesario apoyar esta afirmacin con citas. Es evidente de suyo para todo el que sabe que Aristteles no se acerc a las maneras de ver de Platn con un fro espritu de crtica, sino que empez por experimentar durante muchos aos el hechizo de la abrumadora impresin personal que en conjunto ejercieron sobre l.

Este es el punto donde se separan el platonismo fecundo y el infecundo. Es infecundo el cultivar una esttica e insincera imitacin simiesca del espritu de Platn, haciendo gran ruido con sus imgenes y expresiones favoritas. Es fecundo trabajar sobie sus problemas; y este trabajo, que el propio Platn declara lo ms importante, lleva necesariamente ms all de l. Es tam bin fecundo comprender lo que tiene de unilateral nuestro pensar moderno, inevitable y todo como ello es, oteando con Aristteles el contraste entre nuestras ciencias y la irrecuperable unidad del espritu de Platn.

La actitud de Aristteles frente a este problema cambi con el tiempo. Habiendo empezado por tratar de imitar y continuar ingenuamente la manera de Platn, acab por distinguir entre la esencia durable y la formulacin externa, la segunda de las cuales o depende de accidentes de la edad, o es algo nico y, por ende, inimitable. Entonces trat de separar la forma conservando la esencia. De ser una forma per fecta vino la filosofa platnica a ser para l la materia o 5Xr con que hacer algo nuevo y ms alto.

Haba aceptado las doctrinas de Platn con toda su alma, y el esfuerzo hecho para descubrir su propia relacin con ellas llen su vida entera y es la clave del desarrollo de su espritu. Es posible distinguir un progreso gra dual, en cuyos diversos estadios podemos percibir claramente el despliegue de su propia naturaleza esencial.

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